Turquía

Primera escala: Estambul

Llegamos al aeropuerto de Barajas con los nervios e intranquilidad de saber cómo va a ir el viaje por Los Himalayas de 21 días.

Llevábamos meses ilusionándonos y preparándonos para este viaje. Leyendo mucho para comprender dónde vamos: historia, cultura, religión, arte… Y ahora se mezclan una serie de sensaciones: euforia y preocupación propia por lo desconocido, por lo que nos espera estos días y porque todo salga bien.

Pero aquí estamos, con dos pedazo mochilas para 21 días y con muchas ganas de conocer mundo.

Turkish Airlines

Llevamos días días dándole vueltas a la cantidad de horas que íbamos a pasar en el aeropuerto de Atatürk, al hacer escala en Estambul. Concretamente, cerca de 17 horas.

Antes de hacer el embarque pasamos por la oficina de Turkish Airlines para comprobar si era posible cambiar el vuelo a otra hora que no nos obligara a estar tantas horas en el aeropuerto.

Una amable azafata del personal de tierra nos da a conocer la existencia de un Free Tour una vez lleguemos a la ciudad. Nos marca los pasos a seguir y nos tranquilizamos pensando que no es un día perdido en el aeropuerto.

Nos estuvimos planteando acercarnos por nuestra cuenta al centro de Estambul, pero nos daban miedo los tiempos y retrasarnos.

Aterrizamos en la capital turca temprano. Muy temprano. Sobre las 5 y media de la madrugada. Tras una hora dando vueltas por el aeropuerto, pasamos los controles requeridos y adquirimos el visado que nos permitirá salir de la zona de embarque. El único gasto extra en todo el día, y que fueron unos 20€ por persona.

Una vez fuera, y un costoso laberinto de controles, nos acercamos al stand de Turkish Airlines, el llamado Hotel Desk, junto al Starbucks, y nos juntamos todos los viajeros que hacíamos escala y queríamos apuntarnos al Free Tour.

Aún así tuvimos que esperar bastante, hasta las 8 de la mañana, con lo que apañamos unos colchones con la ropa para descansar un rato.

La compañía tiene preparado un sistema de excursiones, sin coste ninguno para el cliente, para poder visitar Estambul y los principales monumentos. Está muy bien organizado, y según las horas de escala en la ciudad, el recorrido es más o menos largo.

Turkish Airlines dispone de un Free Tour para conocer la ciudad cuando haces escala en el aeropuerto de Estambul.

100% recomendable y con el único gasto del visado.

No era la primera vez que estábamos en la capital, concretamente era la tercera, pero nunca bajo esta opción; y debo reconocer que siempre es un placer volver. Además, de amenizar la estancia en el aeropuerto.

Free Tour de Turkish Airlines

A las 8 de la mañana nos inscribimos en el Hotel Desk y el personal comenzó a agrupar a todas las personas que íbamos a hacer el Free Tour. Unos 30 o 40 turistas nos subimos a un autobús sobre las 9 y nos dirigimos hacia el centro de la ciudad.

Fue la mejor opción. Nos despreocupamos de todo, tan solo de disfrutar nuevamente de Estambul.

En primer lugar tomamos un desayuno rápido que se agradeció. Un guía nos acompañaba siempre y nos daba las explicaciones pertinentes. Paramos cerca de la Iglesia de Santa Sofía y la Mezquita Azul y visitamos los alrededores.

Parece mentira que conociéndolas, siga impresionando lo maravillosos que son el templo y la mezquita.

A continuación entramos en el Palacio de Topkapi y la Cisterna Basílica. Comienza a hacer un calor insoportable.

A las 13 horas nos recoge de nuevo un autobús y nos ha llevado a comer a todo el grupo a un restaurante en el Paseo Marítimo con una comida deliciosa y unas vistas al Bósforo preciosas.

Tras el almuerzo, los viajeros que hacían el tour corto, se marcharon ya hacia el aeropuerto. El resto, paseamos por el centro, el Bazar de las Especias y el Gran Bazar. La ciudad estaba atestada de gente, un ambientazo.

Teníamos una hora de quedada y retorno, así que puntuales nos volvimos al autobús, que nos esperaba junto al Bazar de las Especias y la Mezquita Nueva para emprender, ahora sí, nuestra gran aventura hacia Nepal.

Siempre es una maravilla volver a esta ciudad y perderse por sus callejones, sus gentes, sus olores, sus sabores, sus edificios, su magia, sus contrastes, su no saber si estás en Europa o en Oriente. Siempre es un placer repetir. Y aseguro que repetiré. Volveré pronto.

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