Bolivia

Los Yungas: carretera de la Muerte

En Bolivia se encuentra uno de los caminos más peligros del mundo, la Carretera de la Muerte o Camino a Los Yungas.

¿Te atreverías a descender por él? Pues eso es lo que hicimos nosotros el día de hoy. Y tenemos opiniones radicalmente opuestas.

Mientras que yo hubiera invertido el día en conocer otras poblaciones próximas a La Paz, como Sucre o Potosí, Alberto estaba decidido a hacer la ruta sí o sí.

El Camino de los Yungas

En los años 30 tuvo lugar la guerra del Chaco. Bolivia y Paraguay se enfrentaron por la posesión de una zona fronteriza y durante el conflicto, los soldados paraguayos que fueron capturados por las fuerzas contrarias, fueron esclavizados.

Obligados a hacer trabajos forzados, tuvieron que construir el tramo más peligroso de la nueva carretera que uniría la selva amazónica con La Paz. El resultado fue el Camino a Los Yungas o Carretera de la Muerte.

Se trata de un trazado peligroso, curvo e imposible, conocido también como la venganza de los mismísimos prisioneros paraguayos. Un camino de doble sentido sin asfaltar, lleno de piedras y barro, con curvas cerradas y sin protección, que permite caídas por precipicios de hasta 800 metros.

El tramo peligroso que une la parte más alta o Cumbre, con la región de Los Yungas, tiene un desnivel de 3.600 metros y 64 kilómetros de recorrido.

A ello se le suman las condiciones climáticas imprevisibles y variables a lo largo de un día. Tanto pueden producirse lluvias torrenciales o espesos bancos de niebla, como desprendimientos de piedras y cascadas. Así como un cielo despejado y un sol radiante.

Por la Carretera de la Muerte transitaban los camiones de mercancías. El clima tropical propicia el cultivo de frutas y verduras, y por tanto, se suministran productos al resto del país.

Pero en el Camino de Los Yungas han sucedido miles de accidentes con resultados catastróficos: coches, camiones o autobuses se han precipitado al vacío desde sus inicios.

Una media de cien personas morían todos los años y los cuerpos no se recuperaban jamás. De hecho, era incluso imposible visualizar los transportes con la vegetación frondosa.

En 2006 se construyó una nueva carretera alternativa y mucho más segura.

A día de hoy, este camino atrae a aventureros dispuestos a descenderlo en bicicleta. Por ello, hay muchas empresas que ofrecen excursiones seguras, y con la opción de ir en una furgoneta escoba si te cansas o decides no hacerla. Una aventura que no se hace únicamente por la búsqueda de adrenalina, sino para disfrutar de la belleza de un paisaje selvático.

Nuestra aventura

Llevábamos semanas desde España buscando empresas que hicieran la excursión, solicitando presupuestos y pensando qué hacer. Yo no estaba convencida.

Al llegar a Bolivia, como os comenté en el post anterior, contratamos una excursión en una agencia de La Paz (unos 100 dólares por persona). La empresa ofrecida no era ninguna de las que habíamos estado mirando desde España, pero hemos estado encantados con el servicio ofrecido, que es más o menos igual por todos y muy seguras.

Recomiendo llevarla pillada antes de ir a Bolivia y evitar así perder tiempo buscando agencias que las ofrezcan, como nos sucedió a nosotros. Un gran número de operadores turísticos promocionan la excursión desde la capital, pero La Paz tiene mucho que visitar y así no se debe estar buscando la oferta perfecta entre todas las que hay.

Dejo dos páginas webs que ofrecen el descenso por la Carretera de la Muerte y a precios similares a los que puedes encontrar en Bolivia: aquí y aquí.

Una furgoneta cargada de bicicletas, nos recoge en la puerta del hotel York B&B. El conductor y el guía, ambos muy agradables, nos atendieron de maravilla e hicieron todo por agradar.

Durante el camino, vimos La Paz como iba amaneciendo, aunque pareciera una ciudad que nunca duerme. El tour completo ofrece la bicicleta y todo el equipamiento necesario.

Nos paramos en una explanada junto a la autovía. El conductor iba preparando el material en la llamada La Cumbre; el guía, el desayuno.

Camino a Los Yungas o Carretera de la Muerte en bicicleta. Bolivia
Listos para partir desde la llamada explanada.

Nos ponemos en marcha. Yo, muy insegura, me visto con las ropas y protecciones prestadas. Probamos bicicletas hasta encontrar la adecuada para nuestra altura.

El guía, un joven de 22 años y muy experimentado, nos acompaña durante todo el recorrido. Era algo kamikaze pero siempre muy pendiente del grupo.

Comenzamos en La Cumbre

Al comienzo dimos unas vueltas por La Cumbre, hasta que nos adentramos en el primer tramo del recorrido: descender en bicicleta por una carretera de asfalto transitada por vehículos, protegida por quitamiedos, durante unos 20 minutos.

Yo personalmente me vi torpe y decidí pararme. Iba la penúltima. No me veía preparada e iba con miedo. Pensé que la mejor opción era abandonar. Y eso hice. Dejé todo, me volví a cambiar y ponerme mi ropa, y fue cuando comencé a disfrutar del paisaje, aunque desde el coche. Fue la mejor opción.

Camino a Los Yungas o Carretera de la Muerte en bicicleta. Bolivia

A continuación comienza un segundo tramo, ya sin asfaltar. Un breve parón con un almuerzo para retomar fuerzas antes de entrar en la famosa Carretera de la Muerte.

Camino a Los Yungas o Carretera de la Muerte en bicicleta. Bolivia

Hasta aquí, el paisaje se adivinaba precioso, cubierto de nieblina. Pero la aventura todavía no había comenzado.

Nos ponemos todos en marcha, y yo en la furgoneta. Como una reina mirando por la ventanilla. El resto del grupo, otros cuatro, con el guía.

Camino a Los Yungas o Carretera de la Muerte en bicicleta. Bolivia

El guía va siempre pendiente del grupo, al igual que la furgoneta. Van los dos sincronizados y observando que todo esté correcto. Hablan por walkie talkie. Paradas de rigor para recuperarse, y siempre pendientes del más lento o el que peor lo lleve.

Camino a Los Yungas o Carretera de la Muerte en bicicleta. Bolivia

La agencia en todo momento está preocupada de los ciclistas y es una aventura recomendable al 100%. Incluso me atrevería a decir que era más sencillo el tramo de Los Yungas, que la parte asfaltada del inicio. Creo que si quizás hubiera comenzado en este punto directamente, hubiera aguantado algo más.

La carretera puede dar vértigo, pero yendo despacito, tiene un ancho de unos tres metros que dan seguridad suficiente para los más asustadizos.

Tenemos prohibido hacer fotos con la cámara. El guía fue grabando durante todo el camino, y al finalizar el día, nos pasó un documento online con todos los archivos audiovisuales. Un bonito recuerdo.

Camino a Los Yungas o Carretera de la Muerte en bicicleta. Bolivia

A medida que se iba bajando, se sentía el gradual cambio climático y el aumento de temperatura. El paisaje iba cambiando también de color, cada vez más verde y frondoso, más cálido y húmedo. Se pasa de la nieve en la parte superior, al calor.

Por momentos se complicaba el camino, había zonas encharcadas, con cataratas que inundaban el trayecto y se convertía en barro. Uno de los giros más peligrosos y famosos es la curva del diablo.

Curva del Diablo. Camino a Los Yungas o Carretera de la Muerte en bicicleta. Bolivia
La curva del Diablo.
Curva del Diablo. Camino a Los Yungas o Carretera de la Muerte en bicicleta. Bolivia

Llegamos al final del camino, en Yolosa, donde nos sentamos a descansar y reponer fuerzas. Las bicis se llevan a la parte de atrás de un bar y se limpian para colocarlas ya en la furgoneta.

Tras un tentempié, nos dirigimos hacia un restaurante donde comeremos y los compañeros se podrán duchar y asear (todo incluido en el precio).

Por el camino, un coche se ha caído al vacío. Bomberos y ambulancias intentan ayudar en el rescate. Nos comenta el guía, que los rescates son muy complicados, incluso a veces se tardan días en encontrar los vehículos dado que no se sabe dónde se han caído y la frondosidad de la vegetación dificulta hallarlos.

FIN DE LA AVENTURA.

En el camino hacia La Paz, volvemos al frío polar. En la carretera se pueden ver restos de hielo y nieve, y mucha niebla. Nunca imaginé que iba a ver nieve en nuestro viaje a Bolivia.

Camino a Los Yungas o Carretera de la Muerte en bicicleta. Bolivia

De camino, los guías nos van parando en algunos de los miradores de la ciudad y nos van contando historias de su país. Es la mejor forma de conocer en profundidad su cultura y su forma de ser.

La Paz. Bolivia
La Paz.

La Paz

Nos dejan en la estación. Esa noche cogíamos un bus en la Estación Central de La Paz rumbo a Uyuni. Un día más viajábamos de noche para aprovechar el tiempo. Otra opción hubiera sido coger un avión de menos de una hora. Seguramente hubiera sido lo más cómodo, pero se disparaba nuestro presupuesto.

Nos acercamos al mostrador, en realidad un pequeño despacho, de la compañía con la que viajamos. Nos permiten dejar las mochilas. Es temprano, nos quedan unas tres horas hasta que cogemos el bus nocturno, así que decidimos ir a conocer el centro de la ciudad, la parte más colonial, el barrio más español.

Calle Jaén, plaza Murillo (donde se halla la catedral y los palacios ejecutivo y legislativo), calle Comercio, el Teatro Municipal, etc.

Entramos en el teatro y solicitamos si nos lo podían enseñar. Era justo antes de que comenzara la función, pero una amable señora, nos dio un breve paseo por el mismo y pudimos apreciar lo precioso que era.

Teatro Municipal en La Paz. Bolivia

Me daba un poco de miedo pensar que paseábamos por La Paz cuando ya era de noche, pero todo el mundo fue muy agradable, intentando ayudar cuando nos perdíamos. Se trata de una ciudad única. De día y de noche.

La Paz. Bolivia
La Paz. Bolivia
La Paz. Bolivia

En la calle Comercio nos tomamos un bocadillo delicioso tipo Quebab, y fue nuestra cena antes de dirigirnos hacia Uyuni.

Estación de autobuses de La Paz. Bolivia

Estamos de vuelta en la estación. El bus salía sobre las 21:30. La verdad es que la compañía no nos gustó demasiado. Prometían una serie de comodidades que luego no eran ciertas una vez que estabas en carretera (wifi, mantas…).

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