Bolivia,  Perú

Copacabana y la Isla del Sol

Hoy empezamos el día viajando en autobús. A las 8 de la mañana nos viene a recoger el coche para llevarnos al autobús que nos llevará a Bolivia.

Vamos a viajar muchas horas y a cruzar la frontera a pie durante la mañana, así que nos lo tomamos con calma. Alguna parada en carretera para estirar las piernas y seguir el camino.

Frontera entre Perú y Bolivia

Llegamos al punto en que se une Perú y Bolivia. Nos bajamos del bus y quienes quieren cambian los últimos soles que tienen, pueden hacerlo.

Es un punto curioso que llama la atención por el ambiente que hay: música, bailes y mucha comida.

Hacemos el papeleo. Un nuevo sello y ya estamos en Bolivia. Había un grupo de extranjeros a los que iban a deportar por no tener los papeles en regla. Curiosa escena.

Copacabana

Nos volvemos a subir al bus dirección Copacabana, uno de los primeros pueblos de Bolivia nada más cruzar la frontera, en la ribera del lago Titicaca.

La compañía de Bolivia Hop nos ofrecen una excursión a la Isla del Sol una vez estemos en Copacabana. Tenemos unas 5 horas y media de estancia en el pueblo.

Otra opción era quedarse en algún local, conocer la zona o ir en otra compañía a la isla. Pero, para qué complicarse cuando nos ofrecen ir con el resto del grupo y asegurarnos que si nos retrasamos, nos esperan.

Copacabana está a 150 km de la capital boliviana, La Paz, y a orillas del Lago Titicaca. Es una ciudad pequeña, de unos 3.000 habitantes, por lo que no se necesita mucho tiempo para conocerla.

Se trata de una zona costera, hippie, llena de bares y chiringuitos con mucho ambiente. Comemos algo rápido y nos vamos al punto de encuentro.

Llegamos a Copacabana y lo primero que hacemos es cambiar monedas a bolivianos. Comemos un sandwich y nos vamos al punto de encuentro.

Isla del Sol

La Isla del Sol se ubica al sur de Copacabana y tiene una extensión de 9’6 km de largo por 4’8 km de ancho. Se tarda una ratito en llegar, en torno a una hora. Otra hora de la excursión y la vuelta. En total unas tres o cuatro horas, teniendo en cuenta que se hace de noche durante el trayecto y hace un frío tremendo. El precio, 25 bolivianos.

Las vistas a la cordillera de Los Andes es preciosa. A mí me recordaba mucho al Mediterráneo, a las Islas Baleares. La vegetación, el color del agua, del cielo… Precioso.

Los principales atractivos que observamos fueron restos arqueológicos de la cultura Inca, caminos prehispánicos y hermosos paisajes del lago Titicaca en un día soleado.

La Isla tiene dos puertos, el del sur y el del norte. Llegamos al primero, en el que nos bajamos los que quisimos ir andando durante unos 45 minutos hasta el otro puerto, desde el que partiríamos de vuelta. El resto, podía ir en bote hasta el siguiente puerto y esperar en el pueblo.

Nosotros nos bajamos e iniciamos una caminata por el Palacio Pilcocaina, la escalera del Inca y la Fuente de las Tres Aguas.

Desde el puerto inicial hasta el puerto de Yumani, el pueblo más grande de la isla, hay un paseo que es el que debe recorrerse para coger el siguiente barco para volver a Copacabana.

Reconozco que el día de hoy no me ha gustado especialmente. Para los pocos días que hemos estado en Perú y Bolivia, preferiría haberlo invertido de otra forma.

Muchas horas en bus y la zona de Copacabana no me ha aportado nada. Es cierto que si viajas por un período de tiempo lago por la zona o incluso te apetece tener un día más relajado, es una zona perfecta para perderte.

Pero teniendo los tiempos tan ajustados para conocer Los Andes, lo hubiera invertido en Potosí o Sucre, dos destinos que me quedé con las ganas.

Viajar por esta zona es especialmente complicado debido a la cantidad de kilómetros que hay que hacer en carretera y las dificultades para moverse, pero me pareció una zona prescindible. Aunque no deje de ser precioso.

Rumbo a La Paz

Cogemos nuevamente el autobús de Bolivia Hop a las 6 y media de la tarde. No llegaríamos a la capital boliviana hasta las 10 y media de la noche.

Durante el viaje, tuvimos que cruzar andando el Estrecho de Tiquina. Fue un momento muy curioso. Nos bajamos en el puerto: los buses pasaron al otro lado del estrecho por una barcaza, y nosotros en un bote.

Tardamos cerca de una hora, pero mientras, cenamos en unos puestos ambulantes que preparaban deliciosos bocadillos de embutidos, choricitos, lomo de cerdo, bacon…

Los encontramos por toda Bolivia y son deliciosos. No dejéis de probarlos; además de ser una forma muy económica de comer o cenar.

Llegamos a La Paz

Nos volvemos a poner en marcha. Son las 10:30 de la noche y llegamos a nuestro hotel de La Paz, York B&B.

Casualidades de la vida, ha nevado en la ciudad. Hace muchísimo frío, pero no importa. Nos está encantando llegar en autobús a una caótica y poblada ciudad. No podemos dejar de mirar por las ventanas, asombrados de cómo es La Paz, y deseando conocerla.

En el hotel nos esperaba la dueña de una agencia de viajes que, como comenté en el post de Machu Picchu y Huayna Picchu, se había encargado de organizarnos los tres siguientes días en Bolivia: uno en Los Yungas y dos en el Salar de Uyuni.

Mañana tenemos que madrugar, es tarde y ya no nos movemos de la habitación.

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