Nepal

Durbar Square de Kathmandu

Tras más de seis horas de viaje en un vuelo de la compañía Turkish Airlines, llegamos a la increíble capital de Nepal. Y digo increíble porque después de unas horas aquí no puedo pensar otra cosa sobre ella.

Nos habían comentado que el aterrizaje era peligroso y movido. Al estar en un valle, el avión debía virar demasiado para poder descender entre las montañas, pero nada más alejado de la realidad.

Nada más aterrizar en el Aeropuerto Internacional Tribhuvan de Katmandú sobre las 7 de la mañana, hicimos el papeleo necesario en la zona de llegadas. Fue algo más rápido de lo esperado ya que nos habíamos acercado al Consulado de Madrid y habíamos adquirido los visados para ganar tiempo a nuestra llegada.

El aeropuerto se veía antiguo, pero era pequeño y familiar. Nos hicimos con él rápidamente. Teníamos que coger varios vuelos las próximas semanas y volveríamos a él varias veces.

Recogimos las mochilas y salimos del aeropuerto en busca de un coche enviado por nuestro hostal Madhuban Guest House (cuando confirmamos la reserva, se ofrecieron a recogernos). Y se agradece.

Pero cuando salimos de la terminal, allí no había nadie. Mejor dicho, mucha gente dispuesta a llevarnos (y cualquiera hubiera sido una buena opción). No obstante, al ratito llegaron, y junto con otros viajeros, nos trasladaron en una furgoneta bastante vieja y destartalada hasta el centro de Kathmandu.

Ya desde el coche, uno se da cuenta de los contrastes que se va a encontrar los próximos días. Las infraestructuras se notan deficientes y se ve mucha miseria.

Y por fin, después de un corto viaje de 10 minutos ya que el aeropuerto está muy próximo al centro, nos encontramos en Thamel, el barrio de los mochileros y turistas.

Nos ubicamos, dejamos las cosas en el hotel. Los próximos días vamos a estar por Nepal, donde es posible viajar por libre sin problema.

Le contamos nuestros planes al señor de la recepción y nos enseña la portada del periódico: la frontera entre Nepal y Tíbet está cerrada porque se ha derrumbado una montaña con los monzones. No sabemos qué hacer. Esa era nuestra ruta para la próxima semana y no sabemos si podremos hacer el viaje o debemos buscar una alternativa. La carretera está sepultada, hay cientos de desaparecidos y fallecidos.

Quedamos por la tarde con el personal de nuestra agencia para decidir qué podemos hacer y entonces tomaríamos decisiones.

Es temprano y hasta entonces queremos aprovechar para conocer Kathmandu. Nos disponemos a salir guía en mano y plano, chubasquero, que es época de monzones, y nos dirigimos hacia el bullicio de la ciudad. Sabíamos que si seguíamos en línea recta por nuestra calle, llegábamos a Durbar Square, y así fue.

Lo primero que sentimos fue la seguridad y la tranquilidad que se respiraba en las calles de Thamel. La gente se veía super amable desde el primer momento y nosotros intentábamos entremezclarnos con ellos.

Íbamos observando cada uno de los pequeños locales, oficios artesanos como barberos, carniceros, tamborileros, farmacias precarias…

Thamel, el barrio de los mochileros y turistas en Kathmandu. Viajar a Nepal. Valle de Kathmandu
Fabricante de tambores en Thamel.
Thamel, el barrio de los mochileros y turistas en Kathmandu. Viajar a Nepal. Valle de Kathmandu
Pescadería en las calles de Kathmandú.

Las calles estaban embarradas por la lluvia, sin asfaltar, sin aceras, circulando coches, motos, riskas… Todo sin orden ni concierto, cada uno circula por donde quiere, de ahí que todo el tiempo suenen las bocinas.

Riskas en Thamel, el barrio de los mochileros y turistas en Kathmandu. Viajar a Nepal. Valle de Kathmandu
Riskas en el barrio de Thamel.

Intentamos cambiar unos euros por rupias lo antes posible: 10 euros son unas 1280 rupias nepalíes.

Barrio de Thamel

El barrio de Thamel es una de las zonas más turísticas de la capital nepalí y el lugar elegido por la mayoría de los viajeros para hospedarse.

Conocido también como el barrio de los mochileros, en él se pueden encontrar numerosos hoteles, restaurantes y tiendas.

La capital de Nepal es una gran ciudad que desprende un encanto especial en cada una de sus calles. Los nepalíes son simpáticos y tranquilos, que se fusiona con el jaleo de las motos, los coches y las bicicletas. Eso sí, esta zona todavía es tranquila comparada con el resto de la ciudad.

Una de las características del barrio de Thamel, y que más sorprende a los turistas, es la multitud de tiendas que se agolpan en sus calles.

En ellas se encuentra gran variedad de productos, pero sobre todo, artículos de montañismo, agencias de excursiones y viajes.

Hay quien visita el país con el mínimo de ropa y se compra lo que necesite en las tiendas locales. De hecho, nosotros compramos anoraks, camisetas térmicas, mochilas, bolsas de viaje…

Si te gustan las piedras preciosas, las joyas, etc. puedes encontrar cosas muy interesantes.

En todas las tiendas es necesario el regateo para fijar el precio y se pueden conseguir muy buenos descuentos. Eso sí, tienes que echarle ganas y tiempo.

Thamel, el barrio de los mochileros y turistas en Kathmandu. Viajar a Nepal. Valle de Kathmandu
Puesto de verduras en el barrio de Thamel.

Durbar Square de Katmandu

Tras un ratito andando y fijándonos en cada rincón de esta zona de la ciudad, llegamos a una de las tres plazas Durbar que hay en el Valle de Katmandu y que están clasificadas como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Se trata de una plaza espectacular y llena de vida. Un laberinto de calles, lleno de gente, coches y motos de un lado para otro. Se debe pagar unos 3€ por el acceso. Son zonas delimitadas y se identifican rápidamente. Te da derecho a entrar y salir de la plaza durante todo un día. También te puedes sacar un pase para varios días, pero desconozco el precio exacto.

En la plaza Durbar de Kathmandu vivía la familia real. El complejo palaciego ha sido la residencia real desde el siglo XII hasta el XIX y en la plaza se han realizado diversas ceremonias, entre ellas las coronaciones de los monarcas nepalíes.

Sentarse en lo alto de las escalinatas de los templos es muy entretenido. Ver las vistas de la ciudad y la vida que pasa a tus pies, es una buena forma de hacerse con el entorno. Es precioso, mágico.

Durbar Square de Katmandu. Viajar a Nepal. Valle de Kathmandu
Durbar Square.

Nosotros nos cogimos un guía que se ofreció. Le pagamos lo solicitado y en inglés nos contó la historia de la ciudad y concretamente, de la plaza. Es la mejor forma de conocer el Durbar porque sino no tiene sentido. Es muy difícil de comprender su cultura y la religión y pudimos entenderlo algo mejor.

Kumari

Kumari es el nombre con que se designa a una niña a quien se le considera como una diosa viviente en Nepal. En sánscrito, significa inocente o virgen. Se cree que una Kumari es la reencarnación de la diosa Taleju hasta que la niña comienza a menstruar, tras lo cual, los nepalíes creen que esta diosa se desencarna de su cuerpo y debe dejar su casa con su familia. Entonces se elige a otra.

Una Kumari es una niña seleccionada de la castashakia, perteneciente a los Newari. Estas diosas vivientes, una por cada ciudad-estado que existía en el valle de Katmandú, son reverenciadas por todos, tanto por budistas como por hindúes.

Los reinos de Katmandú, Bhaktapur y Patan rendían tributo a una kumari desde antes de la conquista del valle en el siglo XVII , por parte de uno de los antecesores del rey Gyanendra, quien aún hoy rinde obediencia a estas diosas, especialmente a la principal de ellas, la que se halla en el Durbar Square de Katmandú, la Kumari Real de Katmandú, que vive en el Kumari Ghar.

La actual Kumari Real, Trishna Shakya, fue elegida en septiembre de 2017 a los tres años de edad, tras un proceso de selección especialmente riguroso para las candidatas.

La niña es alejada de su familia y permane encerrada en el templo-palacio del Durbar Square durante toda su infancia. Concretamente, esta diosa-niña, vive en Kumari Bahal o Kumari Ghar, y es un un rincón que parece un oasis de paz. Una encantadora casa, que desde una de sus ventanas, se asoma dos veces al día la kumari de Katmandú. La kumari tan solo sale del palacio para celebrar algunas ceremonias religiosas y puede ser visitada por sus padres en contadas ocasiones. Vive así hasta que tiene el período, momento en el que la diosa abandona su cuerpo y se reencarna en el de otra niña.

Durbar Square de Katmandu. Viajar a Nepal. Valle de Kathmandu
Durbar Square.
Durbar Square de Katmandu. Viajar a Nepal. Valle de Kathmandu
Durbar Square.
Durbar Square de Katmandu. Viajar a Nepal en agosto. Valle de Katmandu
Durbar Square.

Comimos en un restaurante muy bonito de comida tradicional newari. Estaba todo delicioso. En nuestro viajes intentamos probar siempre la comida tradicional para comprender mejor el lugar en el que nos encontramos.

Comer comida newari en Katmandu. Viajar a Nepal. Valle de Kathmandu
Comida newari.

A la salida, los monos trepaban por la pared de la fachada. Todo es especial y diferente. Era la primera vez que los veíamos pero no sería la última.

Después de comer callejeamos por el centro, nos familiarizamos un poquito con el barrio, hicimos millones de fotos y vídeos (os aseguro que todo todo todo merece la pena).

Nos dirigimos otra vez a Thamel, esta vez por otras calles. Nos reunimos con nuestro agente de viajes y decidimos seguir con nuestro plan. Ya se verá qué sucede cuando tengamos que volver del Tíbet por carretera.

Durbar Square de Katmandu. Viajar a Nepal. Valle de Kathmandu
Vendedora ambulante en el Durbar Square.
Durbar Square de Katmandu. Viajar a Nepal. Valle de Katmandu
Barbería en las calles de Kathmandú.

No hay mejor forma de conocer una ciudad que perderse y volverse a encontrar. De esta forma, conocimos los rincones de este barrio, las numerosas tiendas, nos probamos ropa, joyas, visitamos librerías, etc.

Riskas en Thamel, el barrio de los mochileros y turistas en Kathmandu. Viajar a Nepal. Valle de Katmandu
Riskas en Thamel.

A las 7 y media ya es de noche en Nepal. Estamos agotados y decidimos irnos a dormir. Las calles están muy oscuras porque hay cortes de luz cada equis horas, pero no da miedo y sigue siendo una ciudad muy segura.

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